lunes, 17 de octubre de 2011

XVI mensis Octobris Annum Domini, MMXI Turdetania Generis (55 Km)

Este fin de semana mis zapatillas me llevaron a tierras Turdetanas, por lo que lo 1º que hice fue tirar de “San Google” y más concretamente de Wikipedia, y este fue el resultado:

Los turdetanos fueron un pueblo íbero que habitaba en la Turdetania, región que abarcaba el valle del Guadalquivir desde el Algarve en Portugal hasta Sierra Morena, coincidiendo con los territorios de la antigua civilización de Tartessos.

La II Edición del Trail de Turdetania (55 Km), tenía como mayor innovación que el recorrido pasaba por ell centro del pueblo de Castilblanco de los Arroyos, lo que (a algunos) nos daría la oportunidad de comernos el sándwich con una fresquita Cruzcuarius.

Antes de la salida ya empezaron a divisarse las primeras unidades de corredores/marchadores provenientes de lejanas tierras, allí estaban muchos compañeros Susmurais, de los cuales omito nombres por miedo a olvidar a alguien, como siempre fue una alegría el poder verlos y charlar de los objetivos que teníamos cada uno y de las estrategias que íbamos a intentar llevar en esta durilla carrera.

La mañana se presentaba fresca, y aunque aún no había amanecido se veía que el cielo iba a depararnos un sol de justicia. Así con los nervios más propios de un chiquillo que de un cincuentón (parece mentira que uno ya vaya por los 50 y siga antes de la salida con nervios) esperamos el pistoletazo de salida, el cual se retrasó 15 minutos y allá por las 08:15 comenzó la aventura.

De seguida los 300 y pocos atletas se pusieron a correr, así que colmándonos de paciencia, a los pocos metros ya teníamos el coche escoba con nosotros. Mi estrategia era sencilla, esta carrera era para comprobar las capacidades tanto de marcha como de sufrimiento de mi esposa Cai-Woman, por lo que tenía que tener mucha paciencia y no pensar en mi, sino en sus posibilidades, tarea muy difícil, pues siempre piensas que la otra persona puede dar algo más y corres el riesgo de “quemarla”.

La prueba se puede dividir en 3 partes bastantes diferenciadas:

-Guillena – La Taberna

Esta 1ª parte, es un continuo rompepiernas, pero no es duro, es muy llevadero, son unos 20 Km que una vez abandonado el pueblo discurre por una pista ancha a caballo del Embalse Gergal, el cual dejamos siempre a nuestra derecha. Así llegamos hasta el 1º punto de avituallamiento, La Taberna. La Taberna es un Bar con zona de descanso muy usado por los ciclistas de MTB para tomar sus refrigerios.

Esta parte esta bien protegida del sol, por su arboleda y al ser paisajística y no llevar todavía acumulación de Kilómetros, digamos que es la parte más bonita.

-La Taberna – Castilblanco de los Arroyos

En la 2ª parte del recorrido es donde nos vamos a encontrar las 2 únicas pendientes duras de todo el recorrido.

Nada más salir del 1º avituallamiento, cogemos una bajada que nos lleva a cruzar el embalse y lo seguiremos un tramo pero ya por su otro lado, aquí comienza una subida de aproximadamente 200 metros de desnivel y 4,7 kilómetros de larga, de las 2 esta es la más dura, aunque también es cierto que todavía conserva algo de arboleda (por aquello de la sombra).

Acabada la subida, viene una bajada que nos lleva hasta el Embalse de Castilbanco de los Arroyos, donde después de cruzarlo acometemos la 2ª y última subida de unos 158 metros de desnivel y 5,8 kilómetros de largo, muchísimo más llevadera en cuanto a tantos por ciento, pero ya la falta de vegetación hace que aparezca el temido sol sevillano.

Subiendo, subiendo llegamos al pueblo, donde nos espera el 2º punto de avituallamiento. Allí nos comimos el sándwich con una Cruzcuarius en un bar que más bien parecía el salón de casa de mi abuela, eso sí, la señora amable como ella sola.

-Castilblanco de los Arroyo – Guillena

A partir de aquí, afrontamos la parte más tediosa de la carrera, unos 20 Km hasta Guillena, por el Camino de Santiago, que una parte del mismo es por un sendero a caballo de la carretera, otro por un sendero con unas trialeras “incomentibles” y una parte final que parece que nunca llega.

Para rematar la faena ya a escasos metros del campo de futbol (Meta) teneos que cruzar un río, que si bien no es profundo pero si es ancho, aquí tienes 2 opciones o te descalzas o mandas todo a “tomar por c…” y dices aquello de “para lo que me queda en el convento, me …..” y ya tiras palante.

En ese momento y después de cruzar fue cuando ví que Cai-oman empezaba a llorar, no se si de cansancio… o de alegría…. Aunque más bien creo que era lo segundo, pensando en la manta de palos que me iba dar por haberla metido en tan gordo fregao.

Aunque bien es verdad que todo se olvida cuando ves el anillo olímpico (algo más chico claro) con la música “We are the champions”, con la megafonía coreando tus nombres, con una ALFOMBRA ROJA que te llevaba hasta la meta, en donde nada más cruzarla tenías un pódium te entregaban el trofeo “Turdetano” y no paraban de tirarte fotos, tanto la Organización como los amigos. IMPRESIONANTE.

Prueba bastante dura, pero que yo aconsejaría a todo aquel que le gusta la naturaleza y las distancias largas, sobre todo por la exquisita ORGANIZACIÓN (con mayúsculas) de la que hicieron gala en todo momento, desde la entrega de dorsales del día de antes, hasta la comida final.

No me enrrollo más, con la satisfacción de haber conseguido la meta, que no era otra que poner a prueba a mi mujer y el haberlo conseguido con éxito, me despido con otra “suelta de ladrillo”, no sin antes agradecer a dos amigos de San Fernando, el haberme llamado para preocuparse de como íbamos y de como nos fue.

Antonio Sánchez / Esteban Choquet Gracias.






Cai.man

martes, 11 de octubre de 2011

CAPITULO 3

LOS PROBLEMAS
DE COMPRESIÓN NERVIOSA
DE LAS EXTREMIDADES
La transmisión de la fuerza muscular se efectúa en el ciclismo a través de cinco puntos de contactos: dos anteriores (mano y muñeca), uno central (zona perineal) y dos inferiores (pie y metatarso). En estas zonas de contactos entre el ser humano y la máquina pueden verificarse fenómenos de compresión crónica con presión-tracción y angulaciones, con el consiguiente sufrimiento de los nervios vecinos (neuropatía mecánica).

Muñeca y Mano.
El apoyo anterior de la mano sobre el manillar es fundamental en el ciclismo, no solo desde el punto de vista del control de la máquina en relación con los órganos de la vista y el equilibrio, sino para la propulsión en si misma. Posicionar de forma correcta las manos en el manillar es útil para la perfecta sincronización entre la acción de las extremidades inferiores y el efecto "en delfín" de la columna vertebral. sin embargo, a pesar de que la acción muscular del antebrazo y de la mano sea reducida respecto a la de la extremidad inferior, estas zonas no están exentas de alteraciones. Muchos ciclistas, durante una prueba de gran fondo especialmente exigente o al final de un largo descenso sobre accidentados caminos de herraduras sufren dolores y hormigueos en la mano y muñeca, en ocasiones irradiados a todo el antebrazo. los síntomas referidos a la muñeca y la mano aparecen a consecuencia de micro traumatismos (vibraciones) repetidos durante largas sesiones de entrenamiento o carreras sobre carreteras en malas condiciones (pavés, asfalto agrietado) o fuera de carretera (pistas de herradura, con escalones, terrenos duros y secos) o tras circunstancias particulares, como frío, lluvia, largos descenso con las manos agarradas a los frenos. En este sentido recordaré siempre un descenso del paso de Gavia, cuando estaba completamente destrozado, al fin de cual acusé fuertes dolores en las muñecas y hematomas en la base de las uñas. en estas circunstancias se produce una inflamación de un elemento del canal o túnel carpiano (ligamento o tendón) que se transmite al nervio.
Anatomía
El canal carpio es un túnel delimitado por los huesos del carpo y el ligamento anular del carpo, que da al nervio mediano y a los tendones flexores de los dedos. está flanqueado por el canal de Guyon, a través del cual pasa el nervio cubital y el tendón del músculo palmar mayor (Fig 3.1.).
En la inervación del dorso de la mano concurre también el nervio radial, con lo que puede decirse que la sensibilidad de la mano está dividida entre los nervios radial, mediano y cubital. la línea que marca el límite entre los territorios de los nervios cubital y radial discurre por el dorso de la mano, a lo largo del eje del dedo medio; la línea entre los territorios inervados por los nervios mediano y cubital discurre por la palma de la mano a lo largo del eje del dedo anular. la superficie dorsal de la 2ª y 3ª falanges de los dedos indice, medios y anular está inervada por ramas provenientes de la cara palmar de los mismos (Fig 3.2).
Factores anatómicos predisponentes
- Deformación del arco óseo debido a luxaciones o fracturas de la muñeca:
- espesor anómalo del ligamento anular del carpo:
- Artrosis.

Factores posturales predisponentes
- Una posición incorrecta de la manos sobre la parte horizontal del manillar (fig 3.3.) La hiperextensión de la mano (palma de la mano formando un ángulo recto con el antebrazo) puede provocar, en recorridos fuera de carretera o pavés, un estiramiento del nervio mediano por la proyección hacia delante del hueso semilunar del carpo. la posición correcta de apoyo es con la mano línea con el antebrazo y el pulgar rodeando el manillar. un manillar derecho, como en las bicicletas todo terreno o la posición en la parte baja de la curva del manillar de carretera, pueden favorecer también el estiramiento del nervio cubital;

- La distribución anómala del peso sobre la bicicleta: en presencia de un retraso reducido del sillín respecto a la morfología del ciclista o demasiada distancia vertical sillín-manillar, se da un sobrecarga excesiva del eje anterior (valores normales: 40 % en el anterior y 60% en el posterior) con aumento de la vibraciones.

- Posición frecuente en la punta del sillín: esta situación puede ser causada por el cuadro, por una potencia de manillar larga o bien por un elevado ritmo de pedaleo en fases del entrenamiento o carrera, que obligan al ciclista a adelantarse sobre el sillín. También en estos casos se produce un desplazamiento del peso hacía el eje anterior.

Factores técnicos predisponentes.
el uso frecuente de llantas de perfil alto comporta una mayor rigidez de la rueda anterior con repercusiones respecto a la muñeca. tal fenómeno se puede verificar también con:
- Neumático de pequeña sección.
- Excesiva presión de inflado.
- horquilla rígida con vainas sobredimensionadas (BTT).
- manillar con acolchado insuficiente.
- posición errónea de las manetas de freno, baja o alta.

Síntomas
Inicialmente se tiene la sensación de hormigueos (parestesia) en el territorio del nervio irritado o comprimido, después se tiene una impresión de hinchazón, de picazón y una sensación subjetiva de descarga eléctrica, escozor o aplastamiento. Estos síntomas se pueden intensificar hasta resultar insoportables. El ciclista se ve obligado a quitar las manos del manillar, agitarlas rápidamente para reducir los síntomas y apoyarlas de distinta manera. este cuadro es habitualmente reversible, pero puede persistir incluso en reposo, agravándose en horas nocturnas, en algún caso raro descrito en la literatura médica se puede apreciar la parálisis del nervio radial.

Tratamiento
El tratamiento está en función de la gravedad de los síntomas. En los casos iniciales se puede recurrir al reposo, anti inflamatorios, TENS, laserterapia o acupuntura. en los casos más avanzados la infiltración de corticoides da óptimos resultados. la intervención quirúrgica está indicada en los casos recidivantes, previo examen electromiográfico.
El control postural y el análisis de los componentes mecánicos son fundamentales para disminuir las recidivas y ayudar a la reeducación sobre la máquina, eliminando los factores de posición y técnicos predisponentes.

Los pies.
el metatarso representa la parte central del pie (mesopié), formado por cinco huesos largos. Estos parten de la línea articular de los huesos cuneiforme y cuboide y van a articularse con las falanges de los dedos (fig 3.4). Las cabezas metatarsales situadas son las partes más importante para garantizar la posición erecta (apoyo anterior del pie). Ella forma un arco convexo que, solicitado por el peso corporal o la presión sobre el pedal, se flexiona y ensancha.
Con la edad se produce un aplastamiento de dicho arco anterior y el pie se ensancha, predisponiendo así a la metatarsalgia (dolor en el metatarso). Los cojines adiposos situados entre las cabezas metatarsales y la piel se adelgazan y, por reacción, se pueden formar bursitis, hiperqueratosis (callos) o sesamoiditis (inflamación de los huesos sesamoideos. Siguiendo en el antepié, se puede producir en el ciclista la metatarsalgia de Morton. Se trata de una neuropatía por atrapamiento del nervio interdigital a nivel del túnel entre las cabezas del III y IV huesos metatarsales.

Factores predisponentes.
- Dimorfismos del pie: pie cavo y pie pronado.
- Taco de fijación adelantado y pie retradaso respecto al punto de apoyo óptimo, que se encuentra en correspondencia con el centro de la primera cabeza metatarsal (fig 1.2.).
- Empeine rígido, estrecho y atado del calzado demasiado prieto.
- Presencia del ángulo de suela acentuado (taco virtual de 5-6 cm) con aumento de la presión sobre las cabezas metarsales. A nivel del nervio que resulta comprimiedo se produce una reacción fibrosa que puede provocar un auténtico neurinoma.

Síntomas.
Se da un dolor espontáneo con sensaciones de ardor bajo el pie. Los síntomas se manifiesta especialmente en verano, durante carreras por etapas o en pruebas de gran fondo. El ciclista tiene que parar, quitar las zapatillas, refrescarse los pies y dar algunos pasos para aliviar los síntomas. estos episodios, que generalmente se presentan después de una o dos horas de entrenamiento, pueden ser intermitentes o a gravarse progresivamente. En los casos más típicos el dolor es descrito como una descarga eléctrica o una sensación de ardor que se propaga a todo el antepié.

Tratamiento.
En los casos iniciales es suficiente con posicionar de modo correcto el taco, adoptando un calzado con suela; pueden ser adecuadas las zapatillas diseñadas para todo terreno.
En presencia de dureza callosidades o bursitis por hundimiento del arco plantar o de pie cavo es aconsejable utilizar una plantilla de descarga de las cabezas metarsales para optimizar de la presión sobre el pedal.
en la metatarsalgia de Morto cronificada, en la que se ha formado un neurinoma puede ser preciso efectuar infiltraciones y, si es necesario, intervenir quirúrgicamente, con escisión del nervio interdigital afectado. Veinte días después de la intervención es posible pedalear con las precauciones descritas procedentemente.


Bibliografía: Posición incorrectas en la bicicleta, lesiones comunes y sus remedios, de Zeno Zani, Publicada por Dorleta s.a.

lunes, 10 de octubre de 2011

Homenaje de los Ultimos Susmurais a los 101 km del 2011

Este video está realizado por Runner47 días después de la pasada edición de los 101km en 24 horas de La Legión en la edición del 2011.

http://vimeo.com/23704106

viernes, 7 de octubre de 2011

CAPITULO 2


LA ACCIÓN MUSCULAR EN LA PEDALADA

El ser humano tiene sobre la bicicleta un rendimiento muy superior respecto a sus otras actividades físicas terrestre. Lo ha demostrado Chris Boardman superando los 56 km/h en el record de la hora en pista, desarrollando una potencia constante de unos 460 watios. Hoy la tecnología ha puesto a nuestra disposición aparataje provisto de telecámaras que permiten analizar en ordenador las diversas fases de la pedalada (análisis cinemático de la pedalada). Es así como se ha podido constatar que ese movimiento es una sucesión continua de flexo – extensión que involucra a las articulaciones de la cadera, rodilla y tobillos. Los ángulos de trabajo cambian según el estilo del deportista y los diferentes momentos de la carrera o entrenamiento, como, por ejemplo, acelerando en llano, escalando sobre los pedales, subiendo a ritmo de fuerza resistencia o esprintando. Examinemos ahora los diferentes segmentos en movimiento y los ángulos de trabajo de las articulaciones.

Movimiento de la articulación de la cadera.

El muslo permanece en flexión durante toda la pedalada. La amplitud de su movimiento es modesta y va de 70º-80º a 25º-35º, con un intervalo de unos 45º (fig 2.1.a y b). La flexión máxima corresponde a la vertical superior (fase IV, antes PMS) y la extensión máxima en la vertical inferior (fase II, antes PMI).

La extensión de muslo es extremadamente potente y junto a la de la pierna representa el motor más importante de pedaleo. El extensor principal es el músculo glúteo mayor, ayudado por el mediano y el menor. El extensor principal es el músculo glúteo mayor, ayudado por el mediano y el menor, situados más profundamente respecto al anterior. Otros músculos intervienen en la extensión si el muslo está flexionado, como en el ciclista. Ellos mismo son flexores si el muslo está extendido. Por este motivo la fuerza de extensión del muslo es tanto más importante cuanto mayor es su flexión sobre el tronco. De aquí deriva una primera consideración sobre la posición de la columna y de la cadera, que deben estar alejadas y bajas (distancia sillín-potencia de manillar y sillín-manetas de freno) para favorecer la acción de extensión de los glúteos.

Los músculos isquiocrucerales (bíceps crural, semitendinoso y semimembranoso) son extensores de la pierna cuando son puesto en tensión con la extensión de la rodilla. Un solo músculo es verdaderamente eficaz en la flexión de la pierna (fase III_IV), el psoas ilíaco (v.). Parte de las cuatro primeras vértebras lumbares y se fija al trocánter menor del fémur.



Fig 2.1.

A.- máxima extensión del muslo.

B.- máxima flexión del muslo.

C.- máxima extensión de la pierna.

D.- máxima flexión de la pierna.

La parte oscura del arco que describe el movimiento representa la variabilidad entre sujetos.

Movimiento de la Rodilla.

La rodilla es la articulación que desarrolla el mayor trabajo durante la pedalada. Su movimiento tiene una gran amplitud puesto que el ángulo entre el muslo y la pierna varía en cerca de 80º-90º (fig 2.1 C y D). La eficacia muscular máxima se obtiene cuando el ángulo entre muslo y pierna es de 60º-90º y el pie está sobre la perpendicular de la biela. El parámetro de posición que determina el trabajo correcto de la rodilla es la altura del sillín, que debe permitir una extensión máxima de 150º-155º (fig 2.2), mientras el ángulo mínimo, que pueda variar de 70º-80º (fig 2.1 B), depende de la longitud de la biela escogida por el ciclista.

El problema que depende directamente de estos factores (altura del sillín y longitud de la biela) en relación a la morfología del deportista (fémur, tibia) es la condropatía femoro-rotuliana.

Fig. 2.2.- Regulación de la altura del sillín en función del ángulo de trabajo óptimo muslo-pierna.

Durante la pedalada, la pierna alcanza la extensión máxima durante la fase II, a 160º, y la flexión máxima durante la fase IV, a 340º. El principal motor de la extensión de la pierna es el cuádriceps femoral, con sus cuatro vientres musculares (vasto interno, vasto externo, crural y recto anterior). Su acción se inicia durante la fase IV, cuando la rodilla comienza a estirarse (360º), termina al final de la fase I y es particularmente activa a bajo ritmo de pedaleo (60-80 rpm).

Los músculos flexores de la pierna están divididos en tres grupos. El primero está formado por el sartorio y el recto interno. Estos trabajan al inicio de la flexión y son también flexores de la cadera. El segundo grupo está representado por los músculos isquiotibiales, que son biarticulares (bíceps crural, semitendinosos y semimembranoso) que son tanto flexores de la pierna como extensores de la cadera. El tercer grupo está compuesto por músculos monoarticulares. Se trata del poplíteo y el bíceps femoral. Este grupo de músculos flexores trabajan mejor a altas revoluciones (100-120).

Movimiento del tobillo

Al final de la fase IV (vertical superior) el pie está en una posición de flexión dorsal que se mantiene hasta los 90º (fase I con el plano del pedal) en horizontal fig 2.3ª); después se extiende en flexión plantar durante el resto de las fases I-II-III hasta los 270º (fig 2.3.B). tras ello se flexiona dorsalmente el resto de la fase III e inicio de la IV.

Los músculos extensores del pie forman parte del tríceps sural, denominando comúnmente gemelo. El sóleo, músculo profundo monoarticular, extiende el pie, mientras los gemelos interno y externo, músculos biarticulares, están en situación de extenderlo, así como de flexionar la pierna y de extenderla de forma cinegética o combinada con el bíceps femoral.

El gemelo es la masa muscular que más tiempo trabaja durante la pedalada, bien sea extendiendo el pie, durante la fase I, II e inicio de la III o impidiendo la flexión que originaría la presión de la rodilla y de la cadera durante la fase I de apoyo. Por tales motivos es uno de los primeros músculos en acusar la fatiga y el acumulo de ácido láctico, que se manifiesta con calambres locales. Particular importancia reviste la posición del metatarso sobre el eje del pedal. Un desplazamiento hacia delante o hacia atrás puede crear notables alteraciones a este músculo y a sus tendones.

Fig 2.3.

A.- pie en posición de flexión dorsal (final de la fase IV- inicio de la faseI)

B.- pie en posición de flexión (fin de la fase I – Fase II,III – inicio de la fase IV).

El trabajo del tronco

El tronco está constituido por el torax, el abdomen y la pelvis. Esta, punto de anclaje de las articulaciones inferiores, está sometida a notables fuerzas desestabilizadoras. Por otra parte, su estabilidad es esencial para un buen rendimiento muscular y para evitar alteraciones de la columna vertebral, especialmente a nivel lumbo-sacro. El movimiento alternado del pedaleo tiene a desviar hacia arriba y atrás la mitad interesada de la pelvis, sobre todo en la fase I de apoyo y empuje.

Los músculos paravertebrales evitan el balanceo de la pelvis, pero su acción tiende a enderezar el tronco, que es mantenido en flexión gracias a los músculos de las extremidades superiores y al dorsal ancho, que desarrolla una importante labor de unión entre pelvis y el húmero (fig 2.4). Puede ser considerado como la cuerda de n arco formado por la columna vertebral, que evita el desplazamiento hacia atrás de la pelvis.


Fig. 2.4.- Acción de los grupos musculares que estabilizan el tronco y la pelvis

Como ha sido descrito en el Capitulo 1 (fig 1.1.), el diagrama de la cabeza del fémur muestra un movimiento en ocho en el que, durante la fase I la pelvis retrocede, en la fase II se adelanta y sube, en la III se ajusta descendimiento, mientras en la fase IV se produce un salto hacia delante hasta el punto I.

Los músculos abdominales no estabilizan la pelvis; su acción es, como la del glúteo mayor en la fase I, de retrasarla. Esos músculos son, por otra parte, importantes en la dinámica respiratoria. La acción del glúteo mayor tiende también a bascular lateralmente la pelvis. El músculo cuadrado lumbar se opone a este fenómeno ayudado por el gran dorsal. El balanceo anómalo de la pelvis es una de las causas principales de las lumbalgias del esfuerzo y es evidente que el refuerzo y tonificación de los músculos dorsales, en particular el dorsal ancho y el cuadrado lumbar, son fundamentales para obtener una buena postura y evitar los síntomas dolorosos.

Otros factores posturales influyen en el movimiento de báscula de la pelvis. En particular la longitud de la biela, la altura del sillín. Una altura excesiva o un retraso exagerado aumentan el desequilibrio lateral de la pelvis.

El trabajo del cuello y de la cabeza

En el hombre en posición ortoestática (en pie), los músculos extensores del cuello están siempre en contracción, puesto que el centro de gravedad de la cabeza está situado adelante respecto a la articulación entre el hueso occipital (nuca) y la columna cervical. Este desequilibrio gravitacional está más acentuado en la posición de extensión típica del ciclista.

Hasta ahora se consideraba que esta zona, incluyendo las extremidades superiores, estaba privada de movimientos propulsivos, salvo en las fases de pedaleo en pie sobre los pedales y los movimientos direcciones del manillar. El análisis biomecánico dinámico han puesto en evidencia complejos movimientos de la cintura escapular y de la columna cervical, con diversos componentes:

- Flexo-extensión de la columna durante las 4 fases de la pedalada.

- Movimientos oscilantes respecto al plano longitudinal del cuadro.

- Movimientos de balanceo de la nunca y de la cabeza que producen energía cinética del segmento.

Todas estas acciones pueden ser comparadas a las del delfín, excluyendo su zona caudal. En la práctica, la parte dorso-cefálica del ciclista tiene una acción de tracción sobre la rueda anterior.

El trabajo de las extremidades superiores.

El brazo y el antebrazo realizan diversas acciones, como se ha señalado:

- Evitan la caída hacia delante del busto.

- Efectúan las maniobras de direccionalidad guiadas por la información que proviene de los órganos de la vista y del equilibrio.

- Tienen acción amortiguadora sobre las vibraciones transmitidas por el tren anterior.

Una vez las manos apoyadas sobre el manillar, se aprecia un movimiento de tracción y empuje alternado sincronizado con las fases de la pedalada, especialmente en cuesta. Esta acción de empuje es propulsiva sobre el tren anterior. Los músculos implicados fundamentalmente en este movimiento son el bíceps y tríceps que, flexionando y extendiendo unos pocos grados la articulación del codo, explican la acción descrita.

Posición de esprinte sobre los pedales

La pedalada que se realiza en pie sobre los pedales es diferente de la que ha sido descrita hasta ahora por tres motivos. El primero es que el ciclista no está sentado sobre el sillín, el segundo que se aprecia un adelanto del varicentro y una simultánea apertura del ángulo entre muslo y tronco y, el tercero, es el distinto uso de las extremidades superiores, que efectúan una fuerte tracción alterna sobre el manillar. El deportista lleva todo su peso sobre el pedal avanzando, empujando tanto más fuerte cuanto más estira con el brazo y pedal contra laterales. Esta dinámica sirve también para descargar la presión del sillín sobre el periné.

La acción muscular de las extremidades inferiores se realiza en su mayor parte por los cuádriceps, mientras el glúteo está en posición de descarga. Es por este motivo por lo que, cada cierto tiempo, el ciclista en cuesta se alza sobre los pedales, alternando así la acción muscular anterior y la posterior.

Con el fin de limitar el balanceo rítmico del tronco, es la bicicleta entera la que se inclina para una y otra parte en sentido opuesto al apoyo sobre los pedales. Este movimiento del cuadro es facilitado en mayor o menor medida por el lanzamiento del eje anterior.

En esta forma, el ritmo de pedaleo resulta reducido, puesto que la fuerza de inercia de la masa en movimiento es mayor y por ello, el ciclista utiliza un desarrollo más largo. El cuádriceps no solo efectúa el mayor trabajo de extensión de las extremidades inferiores, sino que trasmite también la fuerza que proviene del peso corporal y de la tracción de las extremidades superiores. Por ese motivo se puede fatigar precozmente y hacerse doloroso el pedaleo por acumulo de ácido láctico. Por tal motivo, este tipo de acción sobre los pedales es utilizada solo en las fases importantes de carrera, como el sprint final, el cambio de desarrollos y los lugares difíciles en cuesta.

Bibliografía: Posición incorrectas en la bicicleta, lesiones comunes y sus remedios, de Zeno Zani, Editada por Dorleta s.a.

martes, 4 de octubre de 2011

POSICIONES INCORRECTAS EN LA BICI

CAPITULO 1º

LA BIOMECANICA DE LA PEDALADA

Tras haber situado los pies sobre los pedales, automáticos de forma correcta, respetando la morfología y posición de las extremidades inferiores, es posible analizar la acción de rotación bilateral de los pies, principal motor mecánico de la bicicleta. El pedaleo moderno es un sistema armónico resultante de la acción de la cadena cinética muscular. De ellos deriva el notable rendimiento del ciclista respecto al corredor pedestre y al motor a explosión.

Tradicionalmente se considera que la pedalada constara de dos fase activas: el apoyo anterior y tracción posterior, y dos fases de paso denominadas punto muerto inferior (PMI) y superior (PMS), carentes de acción muscular. El análisis informatizado del vídeo con escáner realizado crecientemente por el doctor Haushalter en su laboratorio de biomecánica aplicada de Ostwald, en Francia, ha puesto en evidencia la dinámica de las cuatro fases, con zonas de diversos rendimientos.

El ante pié, fijado al pedal con la adecuada sujeción, define con su revolución las fases de la pedalada en los 360 ª. El ciclismo, a diferencia de muchos otros deportes, representa un perfecto ejemplo de cadena cinética cerrada. Esto es debido a que los pies , la pelvis y las manos están prácticamente fijos y los segmentos corporales deben moverse en torno a esos puntos. Se identifican así 4 diagramas (fig. 1.1) que expresan el movimiento: A) del eje del pedal; B) del tobillo; C) de la rodilla; D) de la cabeza (articulación femoro-ilíaca).


Diagrama A.

Es un círculo perfecto descrito por el eje con una biela de 170 mm.

Diagrama B.

Está definido por el eje biomecánico del tobillo. Tiene forma de huevo con la punta hacia arriba o abajo según la estatura del deportista y su estilo de pedaleo. Este óvalo es variable en las filmaciones examinadas en relación a las diversas fases de un recorrido (subida, falso llano, etcétera).

Diagrama C.

Dibuja un ocho completo. Su forma varía de unos sujetos a otros y muestra el movimiento del eje biomecánico de la rodilla, que pasa por el cóndilo femoral. Hasta ahora se consideraba que la rodilla era como era como pistón que se movía sobre un solo eje; sin embargo las varias geometrías que dibuja van desde un ovoide aplastado a un triángulo alargado o a un ocho, tal como figura en el esquema.

Diagrama D.

Representa el movimiento aparente del trocánter mayor femoral, con forma de ocho irregular.

LAS CUATRO FASES DE LA PEDALADA

FASE I

Va desde los 20º, es decir, desde cerca de la vertical (PMS), a 145º. El plano de apoyo del pedal es horizontal. Esta fase es comúnmente denominada de empuje o extensión de la extremidad inferior. La posición horizontal del pedal durante toda esta fase permite una transmisión óptima de la fuerza sobre el pedalier, eje de movimiento de la biela. El punto de máximo apoyo del pie corresponde al centro de la cabeza del primer metatarsiano. Para obtener un buen “golpe de pedal” y evitar problemas musculares y tendinosos es oportuno que el taco esté regulado de modo que ese punto y el centro de eje del pedal se sitúen en la misma línea vertical que corta el plano horizontal del pedal (fig 1.2.).




Cuando más se aleje oblicuamente el punto de apoyo interior del calzado del eje del pedal, mayor será la pérdida de energía mecánica a las frecuencias normales de pedaleo, esto es, entre 70 y 100 RPM.



Se considera que éste es un punto fundamental para un posicionamiento correcto sobre la bicicleta. En mi práctica clínica, para obtener un buen “golpe de pedal”, esto es, para mantener horizontal el pedal durante toda la fase de empuje, regular en particular el retraso del sillín (distancia desde la vertical del eje pedalier a la punta del sillín; fig 1.3) que se comporta como una especie de fiel de la balanza que regula indirectamente rodilla y pie. El retraso del sillín es también la llave principal (una vez definidas la altura del mismo y la posición del taco del pedal) para optimizar el rendimiento de la fase I, en la que se transfiere el 65 % de toda la fuerza muscular puesta de manifiesto durante un ciclo de pedaleo.

Un pedal horizontal durante esa primera fase no sólo es sinónimo de mejor rendimiento, sino que garantiza la dinámica menos traumática para el aparato osteo-muscular de las extremidades inferiores. He observado que posiciones diferentes de ésta, - como por ejemplo la de punta (pedal oblicuo hacia delante) – favorecen la patología del aparato músculo-tendinoso extensor (tendinitis rotuliana, tirones del músculo vasto externo y recto anterior), mientras que en presencia de un talón más bajo (pedal mas bajo hacia atrás) son los músculos gastronemio (gemelos) y sóle, isquiocrurales (bíceps crural, semimembranoso y semitendinoso) y el tendón bíceps femoral la estructuras que sufren en mayor grado. Esta particular dinámica del pie es causa por el posicionamiento erróneo del sillín (en altura y retraso) o del taco (metatarso retraso o adelantado respecto al eje del pedal).

FASE II.

Va desde 145º a 215º y se caracteriza por dos fenómenos:

- El plano del pedal se hace oblicuo hacia atrás y orientado hacia arriba en unos 45º a 50º.

- Se aprecia la transición de una fase de presión o apoyo a otra de tracción.

En la posición de 215º hay una tracción directa que parte del eje del pedal se dirige hacia el tobillo. El trayecto del antipié es más amplio que el tobillo, esto significa que la extensión del pie es una fase propulsiva.

FASE III.

Aquí se evidencia un concepto de tracción dinámica. La línea de tracción parte del eje del pedal y, atravesando su cuerpo, alcanza el eje biomecánico del tobillo (fig 1.2).

El plano de pedal queda oblicuo unos 30º hacia delante, mientras la dirección de la fuerza de tracción llega a cerca de 90º.

Al final de la fase III (ascenso dinámico) la posición específica del pie es idéntica a la de inicio de esa misma fase (215º-325º). La línea de fuerza en ese momento tiende a enmarca la planta del pie con una acción de bombeo sobre sus vasos venosos y a deforma el empeine del calzado con un efecto de “hamaca invertida”. Es importante que la calidad de calzado reduzca al mínimo la deformación, minimizando así la pérdida de energía en esta fase.

FASE IV.

Se cierra el círculo en la parte opuesta a la fase II. El apoyo sobre el pedal pasa de la fase oblicua, desde cerca de 325º, a la posición horizontal a unos 20º, una vez superada la línea vertical (antes llamada PMS). La acción muscular se transforma la tracción a empuje y apoyo. Está presente una acción dinámica para hacer girar la biela y la flexión dorsal del pie es en la práctica como una “patada al aire”.

Varios autores han analizado mediante pedales con receptores piezoeléctricos la fuerza transmitida al pedal. De sus datos resulta que (fig. 1.4.):

- Cerca del 65 % es fuerza de apoyo (fase I);

- Aproximadamente el 12% es fuerza horizontal hacia atrás (fase II):

Ø Un 17% es fuerza de tracción (Fase III);

Ø En torno a un 6% corresponde a fuerza horizontal hacia delante (Fase IV).

Hay que advertir que la eficacia de la pedalada aumenta con el esfuerzo (watios). El aumento excesivo del ritmo de pedaladas (RPM) no es deseable, existiendo una cadencia óptima para cada deportista, generalmente entre 85 % y 100 RPM en llano.

En condiciones de esfuerzo máximo la fuerza de tracción (fase III) disminuye más allá de las 100 RPM.

En algunos casos, especialmente en pista (persecución), se puede producir un apoyo incluso en la fase III.

Las cuatro fases aquí descritas se realizan con unas RPM normales (70-100); cuando el ritmo aumenta (100-120) la segunda y la cuarta fase son a menudo saltadas.

Consecuencia de esta nueva dinámica de la pedalada, obtenida con la introducción de los pedales automáticos, es el aumento en la última década de los problemas tendinosos de la parte posterior de la rodilla y del tobillo.

La nueva definición de las fases biomecánicas de la pedalada moderna es fundamental para quién se ocupa de la posición en bicicleta (médicos del deporte, directores deportivo, constructores de cuadros). Para obtener un mejor rendimiento y evitar dañar con el tiempo al aparato osteo-muscular es preciso regular el taco, el sillín y el manillar de modo que se respeten al máximo posible los valores angulares de la pedalada referidos en las cuatro fases. Es preciso no olvidar sin embargo que algunos deportistas presentan alteraciones (dismorfismos; v) o morfologías particulares (paramorfismos; v.) que determinan un estilo diferente del mostrado en este capítulo.

En estos casos es oportuno respetar los hábitos y las adaptaciones particulares consideradas válidas y eficaces para este deportista.


BIBLIOGRAFÍA

Posiciones incorrectas en la bicicleta, lesiones comunes y sus remedios.- Zeno Zani, Publicado por Dorleta s.a.

lunes, 3 de octubre de 2011

HIMNO DE LOS TERCIOS

http://www.youtube.com/watch?v=WAMkb6QgyMs&feature=related

Oponiendo
picas a
caballos
enfrentado
arcabuces a
piqueros
con el alma
unidad por el
mismo clero
que la sangre
corra protegiendo
al Reino
Aspas de Borgolla,
flameando al
viento
hijos de Santiago
grandes son los Tercios
escuadrón de
picas, flancos a
cubierto
solo es libre el
hombre que no
tiene miedo
lucha por tu
hermano, muere
por tu reino
vive por la paz
en este gran
Imperio
nunca habrá
derrota, si nos
hacen presos
solo tras de
muertos
capitularemos
la gola de
malla, chaleco
de cuero,
pero y espadar
me guarda
del hierro
levantad las
picas, con un
canto al cielo
nunca temeré si
va en columna
el Tercio